Guatemala 20, febrero 2026
Grupo M.E.M.E. inicia nueva etapa bajo el liderazgo de su CEO, Jessica Cordero

Raíces profundas, futuro en marcha

Serie: Donde la palma hace historia | Territorio, trabajo y futuro

 
Hace más de cuatro décadas, cuando el territorio era aún aislado y las oportunidades escasas, una visión comenzó a tomar forma entre el algodón y las primeras palmas. No había el movimiento comercial que hoy caracteriza la zona. Había trabajo constante, paciencia y una convicción clara: construir algo que perdurara.
Esa convicción tenía nombre propio. Milton Enrique Molina Espinoza no solo impulsó una iniciativa agrícola; dejó una forma de hacer empresa. Su espíritu emprendedor y sus principios dieron origen a un grupo empresarial que hoy lleva sus iniciales: M.E.M.E.
Detrás de ese nombre quedaron sembrados valores que con el tiempo se convertirían en cultura: el compromiso con lo que se empieza, la responsabilidad frente a cada decisión, la búsqueda constante de excelencia, la comunicación directa y la integridad como norma innegociable.
Oscar Molina creció bajo esa enseñanza. Y durante más de 30 años al frente de la organización, convirtió esos principios en práctica diaria.
Hoy, la historia vive un momento decisivo: Oscar Molina da paso a una nueva etapa organizacional, confiando la conducción empresarial a Jessica Cordero, quien asume como CEO de Grupo M.E.M.E. No es sencillamente una transición; es la continuidad de un legado construido sobre bases firmes.
 

Valores que sostienen el relevo
Hablar de este paso, no es un tema indiferente para Oscar. “Hay una mezcla de sentimientos… uno siempre le tiene cariño a lo que ha construido”.
Pero su claridad es mayor que la nostalgia: “Jessica no asume por ser mi sobrina. Asume porque está preparada. Se lo ha ganado”.
En esa afirmación se resume una de las líneas que han definido a la empresa desde sus inicios: aquí el liderazgo no se impone, se demuestra. El compromiso se evidencia en resultados, la responsabilidad se ejerce con coherencia y la excelencia se persigue como estándar, no como aspiración ocasional.
Durante más de tres décadas, Grupo M.E.M.E. consolidó una operación que hoy supera las 5,000 hectáreas de cultivo, emplea a más de 1,200 personas y atiende a más de 1,000 clientes. Los números hablan de crecimiento, pero la reputación habla de integridad.
“Mi papá siempre nos enseñó que el nombre se honra todos los días”, recuerda Oscar. Esa enseñanza se convirtió en práctica: procesos disciplinados, comunicación constante con el equipo y decisiones tomadas con visión de largo plazo. La transición no rompe esa línea. La reafirma.

Continuidad con visión de futuro
Para Jessica Cordero, asumir la conducción del grupo como CEO representa una responsabilidad que trasciende lo administrativo. “Grupo M.E.M.E. no es solo una empresa. Es legado. Es territorio. Es la confianza de mucha gente”.
Ha crecido profesionalmente dentro de la organización y conoce tanto el campo como la operación. Su enfoque combina experiencia acumulada con una visión clara de modernización: eficiencia productiva, sostenibilidad integral e innovación tecnológica como herramientas para fortalecer la competitividad.
Jessica sabe que el crecimiento no puede desligarse del entorno ni de las personas. Por eso su referencia a la continuidad con coherencia: “El agro tiene futuro cuando se construye con principios y con visión”.
En esta nueva etapa, la excelencia operativa, la responsabilidad ambiental y la comunicación cercana con el equipo no cambian; se profundizan.

Empresa que transforma territorio
En medio de todo este proceso, es imprescindible mencionar que el impacto de Grupo M.E.M.E. no se limita a su estructura productiva. Se extiende al territorio que la vio crecer.
A través de Fundación M.E.M.E., el grupo empresarial ha fortalecido su presencia social. Solo en 2025, la Fundación atendió a 366 personas a través programas educativos, benefició a más de 3,700 habitantes con proyectos comunitarios y alcanzó a 500 personas por medio iniciativas ambientales, ampliando su cobertura a 15 comunidades de La Gomera y 11 de Sipacate, ambos municipios del departamento de Escuintla.
Pero detrás de cada cifra hay historias concretas. “Ahora los niños pueden aprender sin interrupciones”, comenta Danuvia, líder comunitaria en La Gomera, tras la mejora de la infraestructura escolar en una escuela del área.
“Lo trabajé y todavía lo sigo aprovechando”, dice Rosa, una participante de un diplomado agrícola que convirtió el aprendizaje en ingresos que ahora son prósperos y sostienen a su familia.
“Sin esta beca sería muy difícil continuar mis estudios”, comparte Keyla, una joven que sueña con estudiar medicina y que se encuentra en camino a lograrlo como becaria de la fundación.
En cada una de esas voces se perciben los mismos principios que dieron origen al grupo: compromiso con la gente, responsabilidad con el entorno e integridad en la acción.

Un relevo que honra el origen y fortalece al gremio palmicultor
Los procesos de transición no siempre se planifican con tiempo. Sin embargo, para Grupo M.E.M.E., el relevo responde a una visión ordenada, coherente con su historia y alineada con las exigencias actuales.
Oscar deja una organización consolidada, construida sobre valores heredados y fortalecida por más de tres décadas de trabajo constante. Como Presidente de la Junta Directiva, seguirá aportando la visión estratégica que ha marcado su trayectoria.
Jessica, por su parte, asume el liderazgo como máxima autoridad del grupo, con preparación, criterio técnico y una comprensión profunda de lo que las iniciales M.E.M.E. representan.
Cuando una empresa demuestra que puede renovarse sin abandonar sus principios, envía un mensaje claro al gremio palmicultor guatemalteco: la continuidad responsable no es discurso, es práctica.
En el territorio donde todo comenzó entre algodón y palmas dispersas, hoy hay empleo, educación y desarrollo. Parte de esa transformación ha caminado junto a Grupo M.E.M.E.
Las palmas siguen creciendo, la empresa evoluciona, el liderazgo se renueva y los valores que la vieron nacer, siguen siendo la raíz que sostiene su futuro.